Volvemos con la serie de artículos 100 Consejos para Gente con Ganas de Trabajar, de la cual puedes leer la introducción del libro aquí.
El consejo Nº 12 es muy simple: TEN CLARIDAD DE POR QUÉ TRABAJAS.
De hecho, antes de decir nada más, me gustaría hacerte una pregunta a ti que estás leyendo este post ahora:
¿Tienes claro los motivos por los cuáles trabajas?
Parece una pregunta obvia, pero no lo les. De hecho, un común denominador es la historia que suelen contar muchas personas que al llegar a cierta madurez profesional, de pronto se dan cuenta que no encuentran ni satisfacción ni sentido en lo que venían haciendo hasta ese momento.
Una vez alguien me dijo que todos trabajamos por dinero pero lo único cierto es que quien dijo esa frase no tenía “donde caerse muerto“.
Y lo cierto es que no trabajamos por dinero, sino que el dinero es una consecuencia de que nuestro trabajo tenga un valor relevante para un tercero. ¿No lo crees así? Pues te hago otra pregunta.
¿Todos los trabajos son remunerados? Yo diría que no. No hace falta ser un ama de casa para ilustrar el ejemplo, basta con que pienses en todas aquellas cosas que aun teniendo un empleo, debes hacer en tu casa y por tanto son un trabajo. Nadie te las paga, pero trabajas igual por tu propio bienestar y es que cómo ya he mencionado en otras ocasiones, un trabajo y un empleo no es lo mismo.
Trabajas por tu propio bienestar, siempre.
Como decía en el párrafo anterior, trabajas por tu propio bienestar, en tu casa, haciendo tus cosas, cosas para ti, desde lavarte y plancharte la ropa hasta prepararte la comida y lo haces de gratis pero por tu propio bienestar. Claro que también trabajas fuera de casa, teniendo un empleo, es decir un trabajo remunerado, pero ese trabajo remunerado no es un fin en si mismo, sino que es una herramienta para permitirte pagar las facturas de todas aquellas cosas que no puedes proveerte tu mismo.
Tu empleo, el trabajo remunerado, no es un fin en si mismo, sino que es una herramienta para permitirte pagar las facturas de todas aquellas cosas que no puedes proveerte tu mismo.
¿Y para qué me sirve hacer esta distinción? ¿Tener esta claridad?
Nos sirve para valorar de manera justa nuestro trabajo, nuestro esfuerzo y nuestro tiempo, sin perder nunca de vista que trabajamos principalmente para nosotros mismos, más allá de la empresa u organización que representemos en un momento dado.
Por supuesto, creo en que hay que comprometerse, involucrarse y sudar la camiseta, pero nunca perdiendo de vista que estás trabajando (o deberías estar trabajando) principalmente para ti, y no como suele suceder que se trabaja primero para el estado (impuestos), luego para los bancos (obligaciones), después para los accionistas (los beneficios económicos que necesariamente tu no percibes) y finalmente lo que queda es para ti. Y no creo que el problema sea necesariamente que el estado, los bancos o los accionistas sean abusivos, sino que cómo profesionales no hacemos todo lo que hay a nuestro alcance para dar un giro de 180º a la situación, ya que podemos optar por mecanismos para pagar al estado de último y rebajando gastos (como las empresas), gestionar el pago a los bancos (como las empresas) y beneficiarnos de nuestros propios negocios (como cualquier accionista). Si quieres saber por qué merece la pena pensárselo, te recomiendo leer mis 10 razones de peso para convertirse en un Profesional Empresario.





